19.2.08

Variedad de gustos

Hay a quien sólo le supone una gran obligación mensual, semanal o incluso diaria. Una carga, una pérdida de tiempo a veces necesaria, pero lógicamente no porque sea necesaria tiene que ser obligatoriamente satisfactoria o complacente.
Hay quien lo hace por acompañar a alguien querido (o no). A la pareja, a los padres o a algún amigo en pleno proceso de traslado y amueblación de su nuevo hogar.
Hay quien se agobia y lo pasa muy mal; no puede aguantar esa presión que siente en su interior y desea con ansias liberarse. ¡Para esas personas es todo un sufrimiento! Aunque ya se sabe que hay gente para todo. Cualquier cosa puede llegar a provocar atracción o aversión.
Pero sin duda, volviendo al tema, mis preferidos son aquellos a los que les atrae de la tal manera que disfrutan, se lo pasan bien, se distraen y dejan la mente en blanco sin pensar en otra cosa. Como casi en todas las situaciones, es fácil comprobar y deducir la situación de cada persona por múltiples detalles en su actitud y comportamiento; ya sea de forma obligada, necesitada o como éstos últimos, encantada. Y sobre todo les adoro por la sonrisita con la que me deleitan cuando llegan a la línea de cajas y me miran esperando realizar ese cambio material entre los productos que han elegido a lo largo de la tienda y esos papeles de colores tan valiosos. Para todas ellas, ese acto no es simplemente un trueque, sino un regalo de un trozito de felicidad (incluso para aquellas personas que lo detestan).

1 comentario:

Ruben Moreno dijo...

Linda sorpresa reencontrarte por estos rumbos cibernéticos y más aún entre líneas de una pasión que veo compartimos.

La Musa te acompañaba en este escrito, un placer leerte.