18.7.13

Un clásico

intransigente.
1. adj. Que no transige. Apl. a pers., u. t. c. s.

transigir.
(Del lat. transigĕre).
1. intr. Consentir en parte con lo que no se cree justo, razonable o verdadero, a fin de acabar con una diferencia. U. t. c. tr.
2. tr. Ajustar algún punto dudoso o litigioso, conviniendo las partes voluntariamente en algún medio que componga y parta la diferencia de la disputa.

10.6.13

Historias.2

El otro día iba a coger el ascensor de la torre Agbar, en la que la semana que viene comenzará el horario intensivo de verano hasta las 15h, cuando, al entrar, pillé una conversación a medias entre dos personas de mediana edad. Una de ellas hablaba acelerado, sin hacer casi pausas entre sus palabras: 

- (...) ¿Será posible? Yo la verdad no doy crédito. Luego se llenarán la boca de palabras como talento o adaptabilidad y ellos son los que menos lo ponen en práctica. No tienen ni puta idea. Yo, que llevo más de 10 años pasando por diferentes departamentos y dando siempre el 100%. Yo, sabes, que he hecho siempre muchas más horas de las que me tocaban sin pedir nada a cambio. Y no como ese tal Albert, que siempre se larga cuando dan las 18h. Y lo peor de todo. Adivina cómo me lo ha dicho la de recursos humanos. (Sin esperar respuesta) Coge y me suelta que la vida es cuestión de priorizar y que ahora mismo yo era del todo prescindible.  
- Eso mismo le dije yo a mi ex 

Y antes de ser replicado, sin tiempo para asumir esas palabras, se despidieron hasta nunca.

15.5.13

Historias.1

El otro día bajaba en el ascensor de la torre Agbar, donde paso cada día más horas. Era hora punta y por eso, el ascensor paraba en todas las plantas. Estaba cerca de una pareja y creo que fui el único que escuchó lo que le dijo él: 
- Es una lástima que lo nuestro no pueda continuar 
- Y ¿porqué? -le dijo ella 
- Porque follamos de puta madre -le contestó mientras le sonreía a la oreja. 
Se reían como adolescentes. Es curioso que cuando eres adolescente y te ríes como un adolescente, a parte de llamarte niño de forma condescendiente, te castigan y reprimen. Es como si asumieran que ellos tampoco pudieron sonreír en su momento y por ese motivo te provocarán ese deseo oprimido, creando un proceso espiral infinito.
- Quiero decir que porqué lo nuestro no puede continuar.
Me imagino como, en el mismo momento, hay en otro ascensor lejano alguna pareja rara, besándose por primera vez.
Se bajaron y se fueron recordándome el anuncio de Migdia. 
- Hasta el lunes guapa. 
- Si tu mujer se enterara...

22.3.13

Jessica

Coincidí en un sitio absurdamente al azar con una chica que había visto antes. Con esto, la verdad, no dicho mucho. La mayoría de historias comienzan así. Best Sellers -trilogías de películas o libros- comienzan con un casual encuentro entre los protagonistas en el que deciden compartir algo más que un momento y un lugar. Creo que estaba enamorado de ella. No recuerdo cómo la conocí (si es que llegué a hacerlo) ni cómo coincidimos, la miré y me gustó (más bien debió pasar esto). Pero allí estaba yo, enamorándome de ella fugazmente, como un idiota. Reiterándome en mis tonterías. Y fracasando de nuevo. Ya olvidándola. O como mínimo, tratándolo de hacer.

10.3.13

Gran video

Porque muy a menudo lo más simple es lo que más nos llega:

7.3.13

Lirning Inglish

Güen ai güos lirning inglish ai zout dats its not isi. Sou, aim de creeitor of uan niu sistem. An isi an sucsesful sistem. Ai zinc a lot of pipol güil espic inglish güiz mai jelp. Meibi llu ar interested. If llu contac mi, güi can goc an practis. Ders no problem if in llor fers taim llu ar eslou. In a fiu güics llu güil espic as güell as mi. Meibi de tradixional inglish güil disapiar. Sou, fologüin mai indiqueixons, llu güil bi eibol to espic dis isier inglish. Ai joup guet in touch güiz llu sun.

21.2.13

En fin

Y de repente el protagonista de la historia cae en la cuenta de que si por fin se armase del valor que nunca ha tenido, serviría de fuente de estudio para ese amigo suyo empeñado en estudiar el suicidio.

Y es que, como siempre, una misma acción se puede llevar a cabo por un sinfín de razones diferentes.

25.1.13

Hipoteca



Ahora te acuerdas de haber leído en algún sitio que Kafka se murió sin entender en qué consistía la inflación y, en parte, fue eso lo que le mató.
 


6.11.12

¿Se atraen los polos opuestos?

Rotundamente no. Y cabe matizar. Lo prohibido nos seduce. No hay duda. A los buenos les gustan las malas. A los malos les gustan las buenas. ¿Eso quiere decir que los polos opuestos se atraen? Rotundamente no. Después del éxtasis de encontrarse con un polo apuesto (un bueno con una mala o un malo con una buena), que bien se puede traducir al cambio de fluidos o práctica de sexo, ambos comenzarán una lucha despiadada para intentar que el otro polo se acerque lo máximo posible al propio y nosotros, por nuestra parte, cedamos lo mínimo posible. Se produce entonces un acercamiento entre ambos polos para que, en el mejor de los casos, éstos coincidan en un punto medio. Una parte cede e intenta no ser tan mala mientras que la otra se ve obligada a dejar su bondad de lado y acentuar su perspicacia traducida en pícaros y, seguramente, indeseados actos. Obviamente no hace falta ni decir que lo que aquí se intenta explicar se presenta de forma muy simple y poco real con los calificativos bueno y malo, como si alguien supiera bien bien qué demonios es cada cosa y en qué se diferencian. Esta es la conclusión a la que he llegado hablando con 2 compañeras a la hora de la comida. Una pareja formada por un chico introvertido (informático y freak para más señas) y una chica extrovertida (excesivamente organizada y preocupada) que son felices. Según mi visión la extrovertida cede parte de esa extroversión (es decir, con un novio extrovertido, ella lo sería en mayor grado) y el introvertido cede también (obligándose a ser un poco más extrovertido). Por ende, ambos se reprimen y ceden para encontrar un punto común en vez de encontrar una pareja con similares características ¿Por dónde iba? Me he perdido. Ah! sí. Hablaba (o escribía) sobre una pareja feliz. 

20.9.12

Sin duda, el mejor momento del día

Después de una jornada de más de 8 horas fuera de casa, trabajando (a veces) en exceso y con presión, llega el mejor momento del día. No me refiero a aquél en que me despido de mis compañeros y cojo la puerta, notando la libertad en la primera brisa de aire fresco. Tampoco cuando llego al metro (todavía me queda un rato caminando). Ni siquiera cuando abro la puerta de casa. El mejor momento del día viene a continuación. Sin esperar ni priorizar ninguna otra cosa, me descalzo. Además no me tengo ni que agachar. Llevo unos zapatos sin cordones con la lengüeta elástica que salen disparados de mis pies al mínimo gesto de necesidad. A veces me están apunto de salir disparados en el trabajo, mientras hablo con alguna candidata. Pero en esos momentos lo tengo que retener. Cuando llego a casa no. Me los saco cuidadosamente, saboreando el placer que supone sentir libres esas extremidades que llevan todo el día retenidas y apretadas dentro de los zapatos de vestir que, bajo una presión u otra, he tenido que adquirir para dar una imagen más 'profesional'. Aún no me acabo de acostumbrar a la elevación artificial que éstos me provocan. Quizá se trate de ese mal de altura del que todos hablan. Y es que cuando por fin me descalzo, noto el desnivel, noto la comparación de altura entre los zapatos con un poco de talón que llevo y el suelo firme. Es entonces y no en ningún otro momento cuando disfruto como un niño. Es sin duda, el mejor momento del día.

6.9.12

La Flor



Rulo y la Contrabanda

5.9.12

Las nubes de tu pelo


No hay mejor lugar que entre las nubes de tu pelo
Para revolver las drogas con los versos
Lo mejor del sol... el brillo de la luna
que es tu corazón.

 
En medio del mar te sientes como en un desierto.
Primavera ven y cúrame el invierno
Loco trovador, es tu canción desnuda
Solo corazón

 
Hoy me quedo en casa
lo de fuera no me interesa
ya saldré a dar una vuelta otro día que no llueva
¿Cuántas flores para un ramo?
¿Cuántos versos para un poema?

23.8.12

No me lo negarán...

No me negarán que nos movemos por intereses, ¿verdad? "Intereses" entendidos en su concepción más (y más) amplia. Provecho, utilidad, ganancia aunque también conveniencia o beneficio en el orden moral o material dicta la definición de la RAE.

Pues bien, lo que quiero decir con esto es que, en el buen sentido, nos mueve el interés por conocer y compartir momentos con determinadas personas. Ahora esta persona me provoca cierta reacción. Ahora quiero saber más (y más) de esta persona. Ahora quiero obtenir tal beneficio de mi relación con esta persona. Si simplificaramos mucho podríamos lograr ver qué obtenemos a cambio de esa situación compartida con otra persona. No es hora de pensar en lo que aportamos nosotros sino sólo lo que conseguimos nosotros. Lo que nos mueve. Lo que obtenemos. Lo que nos motiva a avanzar con una determinada relación será en base a lo que nos aporta también. Será también ese interés aquello que nos hace persistir en los malos momentos o disculparnos en las situaciones tensas. Ceder. Perdonar. Regalar. Todo ello es para obtener de una manera u otra algo de la otra parte.

Y si hasta aquí me siguen, debo mojarme: cuando te haces viejo (que no mayor) no te interesa nadie ni nada y por ende se deduce que a nadie de tu edad le interesarás tú. Y ya por no hablar de la gente más (y más) joven, la cual se aleja cada vez más (y más) de los más (y más) experimentados. Pocos encuentran ya interés en esas figuras históricas. A medida que pasan los años te debes dar cuenta de lo que te reporta personalmente tanta actividad y entrega con el resto y vas abandonando esos hábitos de manera que te vas encerrando cada vez más (y más). De manera que lo de fuera te importa cada vez menos (y menos). Y con lo de fuera me refiero incluso a lo que está muy cerca. Pero fuera. Fuera de tus más (y más) cercanas fronteras.

Particularmente, yo pienso que con los años cada vez hablo menos (y menos). Comparto menos (y menos). Cada vez guardo más (y más) para mí. Evito ciertas situaciones y me escabullo entre unos y otros. Y cuando pase de la segunda edad poco interés podré tener ya en nada... Uf! Cada vez escribo menos (y menos)

21.8.12

¿Quedando?

- Comencemos por el final, si te parece: ¿Qué harás este fin de semana?
- ¿Debería entonces invitarte a tomar un trago en mi casa?
- ¿Perdona?
- Claro, si dices que comencemos por el final...
- Ah. ¿Y así acabaremos, pues?
- ¿Quién sabe?
- Yo no sé ni cómo empezamos tú y yo.
- Desde luego que estás haciendo que esto de hoy empiece muy raro.
- Ja ja
- ... ¿? ¿De qué te ries?
- ¿No has visto el anuncio?
- ¿Cuál?
- El de meetic. Es uno nuevo. Y me encanta porque dice que cuando quedes con alguien que habrás conocido por internet no sabrás como acabará; quizá bien, quizá mal, quizá en unos minutos, quizá en años o décadas; pero lo que sí que sabes es cómo habrá empezado.
- Ah. Pues no me suena. Ya me fijaré a ver si lo veo...
- Pues sí. Es muy bueno...
- Ahá...

- ...
- ...

- En fin, pues... ¿qué ha sido de tu vida todo este tiempo?

6.8.12

Politics

“Voy a crear un partido político que va a tener una sola norma: Cuando se apunte otro, me borro yo”    
Manolillo Chinato

3.8.12

El miedo a responder

Finalmente él se atrevió. Le costó decidirse pero... "¿qué voy a perder?" pensó. Pues eso, dio el primer paso pero ella no reaccionó. A ella no le interesó, quizá le sorprendió o le dio vergüenza contestar. Él se pregunta ahora si se equivocó. Si hubiese sido mejor el no atreverse a dar el primer paso y no crear esta extraña situación. Quizá fue un error. Lo hecho, hecho está. Y ya no se sabrá nada más de ese tema. Ya no volverán a coincidir. Ya no la volverá a ver. Aunque, ¿quién sabe si dentro de unos años volverán a coincidir por alguna gracia del destino? ¿Se atreverán entonces?

23.7.12

Las guapas no madrugan

Otro lunes más. Son las 8 de la mañana. El metro está repleto de gente. Caras dormidas que se pasean por aquí y por allá. Pensamientos vacíos. Demasiado pronto como para sacar el libro y leer un poco. Demasiado pronto como para pensar algo coherente. Algunos hojean (u ojean) periódicos -la mayoría gratuitos. Otros posan su escaso interés y atención en la BlackBerry, Iphone ó Samsung Galaxy S3, escribiendo por Whatsapp o jugando al Angry Birds. Otros nos miramos entre nosotros. Tratamos de imaginar a qué tipo de lugar va el que tenemos delante y proyectamos, a la misma vez, el antro en el que pasaremos las próximas 10 horas. Nadie habla. Todos vamos solos. Hay incluso una mujer que, sentada, se va maquillando: ahora los labios, coge entonces unas pinzas para retirar algún pelo travieso, ahora el colorete... Y tú te la quedas mirando esperando que en algún momento que el metro se sacuda más de lo normal, se clave en el ojo el lápiz con el que se está haciendo la raya. Pero hoy no tendrás suerte. Ella sí. Es su primer día en su nuevo puesto. La han ascendido. Comienzas a repasar la cara de todos los acompañantes de ese vagón tan poco feliz. Hombres dormidos, mujeres cansadas. Sin ganas. Y de repente, te das cuenta: las guapas no madrugan.