30.9.26

Me abro

- (...)

- Bueno, pues como quieras.

- ¿Cómo que cómo quiera? Es una decisión mútua, ¿no?

- Es que no sé, me sorprende un poco.

- Pero si tu me lo has propuesto mil veces.

- Ya, ya...

- Y he pensado que quizá tenías razón.

- Bueno, eso o que te apetece follarte a tu compañero de trabajo.

- Menuda paranoia tienes.

- O quizá es solo para hacerte sentir mejor.

- ¿Pero qué dices?

- ¿Sabes? Tuve una presagio aquella noche.

- ¿Una premonición?

- Sí, no sé. Te noté diferente. Y a partir de entonces quizá el que se tornó diferente fui yo.

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