- (...)
- Bueno, pues como quieras.
- ¿Cómo que cómo quiera? Es una decisión mútua, ¿no?
- Es que no sé, me sorprende un poco.
- Pero si tu me lo has propuesto mil veces.
- Ya, ya...
- Y he pensado que quizá tenías razón.
- Bueno, eso o que te apetece follarte a tu compañero de trabajo.
- Menuda paranoia tienes.
- O quizá es solo para hacerte sentir mejor.
- ¿Pero qué dices?
- ¿Sabes? Tuve una presagio aquella noche.
- ¿Una premonición?
- Sí, no sé. Te noté diferente. Y a partir de entonces quizá el que se tornó diferente fui yo.