Desconfio tanto de lo que pienso que sólo tengo la impresión de acertar cuando me contradigo - Me enamoro de la gente y la odio a partes iguales - Quiero morir, si no estás, de una muerte violenta... creo que hoy habrá tormenta
24.7.10
29.6.10
Punto y aparte
8.6.10
28.5.10
Defectos personales
10.4.10
Nike - Tiger Woods
En el spot, que apenas dura 30 segundos, se ve a un Tiger con cara de arrepentimiento en primer plano. De fondo se escucha la voz en off de su padre, fallecido en 2006, hablando de asumir responsabilidades: "Tiger, soy más propenso a ser inquisitivo para promover la discusión. Quiero saber en qué estabas pensando. Quiero saber qué sientes y si aprendiste algo". Tiger no pronuncia palabra alguna. El anuncio termina con el logotipo de Nike. La idea de esta nueva campaña publicitaria es promover la discusión. El ser humano comete errores y está capacitado par asumirlos y rectificar.
9.4.10
Dia 1
T'has posat mai a escoltar un CD?
Ja m'entens, no em refereixo a estar-ho sentint mentre fas qualsevol cosa...
La meva resposta segurament seria un "no tinc prou temps" però això, creu-me, és mentida.
Ahir vaig anar a una presentació d'un CD. Amb presentació vull dir que encara no ho han posat a la venda. La veritat és que era una situació un tant estranya (poc freqüent) i per això la volia descriure.
El dia abans, el grup ens va citar a l’SGAE (sí, sí el últimament tant criticat recinte) a una hora en concret dient que farien una presentació. Finalment, a l’hora indicada vam poder accedir a la petita sala. Unes 40 persones seriem les afortunades d’escoltar-ho dues setmanes abans de que sortís a la venda.
Davant nostre, a pocs metres, el grup va fer un speech de com ells descrivien el disc, que esperaven i poc més. A continuació van marxar a una sala adjunta i ens van posar el CD. Hi havia uns tres o quatre altaveus per la sala. Aquest va ser el primer contacte. Potser el volum estava massa alt com per apreciar al detall cada cançó i les condicions no eren les òptimes, ja que molta gent parlava, però em va resultar molt curiós.
A mig disc, van parar-ho, i els components del grup ens van demanar el nostre paper ja que tret de molt poca gent, ningú havia escoltat encara aquelles melodies. Vam acabar de sentir-ho i finalment ens vam acomiadar (més aviat va ser un “fins un altre”) dels cantants.
Érem un grup heterogeni. Tot i així, tots nosaltres érem verges a les cançons que sentíem. A més, teníem al grup molt a prop i casi bé que podien sentir les nostres impressions inicials. Era excitant apreciar música nova (amb la sensació tant indescriptible que sol deixar la primera vegada) i al mateix temps compartir-ho per una banda amb gent desconeguda i per altre amb els mateixos compositors, tot fent re més que escoltar.
Finalment, jo em quedo amb una sensació: la de tenir ganes de tornar-ho a escoltar, possiblement en condicions molt diferents, però sense oblidar aquest primer cop...
www.gossos.net
30.3.10
El apagón
17.3.10
Cómo ser un buen escritor
12.2.10
Entrada 100.
Ya sé porqué me cuesta tanto escribir. La cosa es que casi a diario siento algo dentro de mí. Algo muy fuerte, inexplicable. Y por eso, porque no se puede explicar, acabo intentando escribir sobre cualquier banalidad. Veo la magia de cada objeto. Los sentimientos ocultos en cada momento. Y me enamoro de muchos detalles en forma de situaciones, pensamientos, sensaciones... Y sólo en esos momentos me siento completo. Cuando no tengo esa suerte, me noto desintegrado, aburrido y deshecho. En esos instantes es como cuando ves en una peli (o en House) que el protagonista está a punto de entender algo; con cara de “lo estoy comenzando a pillar...” y en pocos segundos es capaz de dar respuesta a aquello que parecía indescifrable. Pero esa respuesta no me llega. No la necesito. Disfruto de ese estado transitorio en el que me creo especial.
Y hay cosas que cuanto más te interrogas, menos entiendes y más alejado te encuentras.
23.1.10
Prostitutas.
Cuerpos abandonados al abandono. Almas expuestas esperando, tal cualquier comercio, nuevos clientes. Cada noche la más cruel de las indefensiones. Y siempre la misma actitud. Pase lo que pase, mañana, a la misma hora y en el mismo sitio. Clientes frecuentes, habituales, novatos y por encima de cualquiera de ellos, los peores: aquellos que se dedican a poner trabas a nuestra profesión. Como si ellos fuesen los únicos a los que no les gusta lo que hacemos…
Llegada a la zona de trabajo, encuentro con las amigas, saludo inicial, charla rápida del día anterior y siempre el mismo mensaje: ¡buenas noches, chicas! Es absurdo que alguien pueda intentar pensar lo que sentimos. ¡como si fuésemos tan importante! Si no lo vives, es imposible llegar a entender el menosprecio, la prepotencia, la ausencia de orgullo, la tristeza que se siente cada una de las tardes al llegar la hora de “hacer la calle”.
Hay quien dice que lo peor son los clientes que pagan por explicar sus miserias, como si nosotras fuésemos psicólogas, pero para mí lo peor es ese sentimiento con el que la sociedad nos impregna y nos niega la posibilidad tan legítima de ser mujer para, de manera excluyente, ser de manera indefinida y exclusiva, una puta.
12.11.09
Una mente prodigiosa
(...) Nash ha reanudado su vida, pero el tiempo no permaneció estancado mientras él soñaba y, al igual que Rip Van Winkle, Ulises e incontables viajeros de espacios ficticios, ha despertado y ha descubierto que el mundo que había dejado atrás ha cambiado durante su ausencia: los jóvenes brillantes de antaño se están jubilando o se van muriendo, los niños se han hecho hombres y mujeres de mediana edad, su bella y esbelta esposa se ha convertido en una mujer de más de sesenta años y, a la hora de escribir estas líneas, él mismo está a punto de cumplir los setenta.
Hay días en los que le parece haber escapado a los estragos del tiempo, en que cree que puede volver a empezar desde el mismo punto en que se detuvo y se siente «como una persona que quiere realizar, aunque sea con retraso y a los sesenta o setenta años, las investigaciones que podría haber llevado a cabo cuando tenía treinta o cuarenta». (...)
11.11.09
21.10.09
Paraguas.
Os contaré un secreto. Hoy he tenido que ir a una librería para hacer un regalo a una amiga. Por el camino he pensado algo. Algo sobre lo que escribir. Quizá hoy actualizaría el blog. La idea básicamente era hablar sobre la relación entre el paraguas y el individuo en concreto. Es decir plantear la hipótesis de si aquél que lleva paraguas rojo es un apasionado (da igual de qué), el que lleva paraguas verde un ilusionado (ídem) o el que lleva uno negro un solitario, borde o reservado. Me iba fijando absurdamente en todos los paraguas y los colores de los mismos, así como del personaje que los llevaba. Internamente iba estableciendo relaciones que a continuación escribiría en algún sitio para no olvidarlas. ¡Voilà! Ya tenía incluso el final. Un final muy típico de mis textos. Finalmente dejaría caer que yo odio llevar paraguas, que nunca llevo, que por lo tanto no se podría establecer dicha relación y que, al fin y al cabo, me encuentro al margen de ese tipo de especulaciones. Pues bien, hasta aquí todo bien pero hay algo más. Resulta que casualmente hoy sí llevaba paraguas. De color negro. Y al salir de la librería en cuestión me he encontrado que del recipiente en que se dejan los paraguas, a la entrada del establecimiento, había desaparecido el que minutos antes (menos de 10) había aparcado allí para no mojar todo el suelo. Pensando de la mejor de las maneras, he decidido buscar si había otro semejante. Y ha resultado que sí. Por lo que he introducido la mano hasta el final de la papelera y casi ruborizándome, he huido del local. Realmente el paraguas se parecía mucho al mío. Supongo que deben ser de la misma marca, o del mismo rumano, vaya. La cosa es que se pliega exactamente como el mío, el mango es idéntico, la estructura igual etc. Sólo hay una cosa diferente. Y hasta no abrirlo no lo he visto. Resultaba que el que he “substraído” es estampado. Azul. Con triángulos marrones. Durante segundos pensé que alguien vendría detrás de mí lamentando la confusión y haciendo el pertinente intercambio paraguil pero no ha sido así. Ya me ves… tapándome de la lluvia con aquel instrumento con colores demasiado estridentes para mí ya que, sea por un motivo o por otro, me sentía realmente incómodo al lucir tales gamas de color y estampado. Ya tenía algo de lo que empezar a escribir…
18.10.09
Porque la vida puede ser maravillosa...
Sea como sea, odiado o amado, tenía ese toque original que hace que no lo olvidemos. Que hace que muchos de sus momentos mágicos se recuerden para siempre. Que hace que todo el mundo le extrañe. Que hace que todo el mundo se quiera despedir de él. Incluso aquellos que nunca se despiden. Hasta siempre, jugón.
26.9.09
Sueño
Un día soñé que me levantaba por la mañana, a primera hora, y con la fantasía onírica habitual entendía algo que, a todas luces, parecería inexplicable durante la vigilia. Resultaba que los días pares del calendario eran invierno hasta las 12 del mediodía y otoño hasta las 12 de la noche, y los días impares eran verano hasta las 12 del mediodía y primavera hasta las 12 de la noche. Con tal panorama, ¡menudo fastidio el equivocarse de día a la hora de vestirse! Era importante estar bien despierto desde primera hora del día. Además, cada noche se cambiaban las sábanas dependiendo de si se iba a pasar frío o calor, aunque nunca se sabe... La gente que odia el verano estaba mosqueada día sí, día no; aunque al año serían el mismo número de días de mala uva. Y lo mismo pasaba con la gente que no le gusta el frío... Aquellos pantalones tan cutres y pasados de moda que se pueden desmontar o montar para pasar del pantalón largo al corto (o viceversa) eran de lo más kitsch. La moda se actualizaba, nuevamente, hacia algo peor. La gente "fresca" (mujeres pechugonas y hombres culturistas -que no culturalizados-) continuaban vistiendo de la misma manera a pesar de ser invierno-otoño o verano-primavera. Finalmente, como tenía que pasar, me levanté constipado.
24.9.09
La Opinión de Gabilondo: 22 de septiembre
Últimos ejemplos. ¿Déficit de autoridad en las aulas? Convertimos a los profesores en autoridades públicas, como los policías o los jueces. Una simple ley y asunto arreglado. Y, de propina, una tarima para que estén más altos que los alumnos. Ya ven qué fácil. Por el mismo precio, con otra ley, podríamos convertir en autoridades a los padres, para reforzarles durante la adolescencia de sus hijos, que es una etapa endiablada.
No se rían ustedes porque en el caso del aborto así es como se pretende dilucidar algo tan profundo como la relación de padres e hijos. Exigir consentimiento de los padres en los abortos a menores de dieciocho. Lo que no haya logrado la confianza, que lo arregle una ley. ! Qué falta de realismo! ! Qué invitación a la clandestinidad!
¿Por qué no seguimos por esta ruta de puerilidades, y exigimos que nuestros jóvenes no puedan hacer el amor por primera vez sin autorización paterna? ¿Acaso ignoramos la importancia que puede tener en sus vidas? Los padres no deben quedar relegados. Reclamamos una ley. Y los cambios de amigos, donde tan a menudo se transforman caracteres y conductas, ¿no deberían hacerse con permiso paterno?, ¿por ley? ¿Y las horas de regresar a casa? ¿Y no tendría que ser exigible consentimiento paterno para tomar drogas? Pocas cosas pueden ser tan trascendentales. En fin, es el sueño de esta sociedad de vuelo gallináceo: transferir responsabilidad, descargársela por la vía administrativa a ese limbo llamado la ley. En el fondo, nos da miedo la vida, que siempre ha sido un lío y siempre lo será. Y que no hay ley que pueda vivirla por nosotros."
