1.2.19

Hasta pronto


Pues ya está. Ha llegado el día. Se acerca el momento de apagar el PC por última vez. Es extraño decir adiós para afrontar un cambio así.

Hoy acabo de escribir uno de los capítulos del libro de mi vida. Un capítulo lleno de experiencias. Y es que en estos casi 6 años han pasado muchas cosas significativas para mí; dentro y fuera del trabajo. De hecho, creo que una parte de mí se queda aquí. Y una parte de todos vosotros me la llevo conmigo. Sin duda, muchas de las experiencias y recuerdos ya han cambiado en parte mi forma de ser.

Llegue aquí por casualidad. Y otra casualidad hace que vaya en busca de una nueva aventura. ¿Quién sabe si una casualidad futura nos vuelve a hacer coincidir para que forméis parte de un nuevo capítulo?

Sea como sea, donde seguro que os incluiré será en el apartado de “agradecimientos”. Ha sido un placer trabajar con todos vosotros. Aunque con algunos he trabajado menos que con otros, puedo estar seguro de conservar un buen momento junto a cada uno de vosotros.

Gracias a todos por ayudarme a crecer personal y profesionalmente.

28.1.19

Punto y final

En unos días me habré ido. Me iré para siempre. Porque yo no soy de los que vuelven. Si el destino me lo marca, que sea así; sin vuelta atrás. Y no puedo evitar pensar en que aquí todo continuará igual. Igual pero sin mí. Cada uno de mis compañeros estará, el lunes que viene, siguiendo con sus historias. Y yo, poco a poco, caeré en el olvido. Igual que si hubiese muerto.

Otro compañero ocupará mi plaza de parking. Ésa que queda bajando a la derecha; resguardada del tránsito. Alguien se sentará en mi sitio; hasta ahora nunca ocupado por ninguna otra persona. E incluso alguien suplirá mis bromas en la hora de la comida. La compañera con la que he estado tan unido estos últimos meses buscará un nuevo confidente. Y los que chismorreaban sobre mí tendrán que encontrar una nueva diana.

Y es que la vida está llena de múltiples caminos. Me encantaría salvar la partida y ver, de forma acelerada, el futuro de cada opción. ¿Quién sabe qué ocurriría si me quedase? Quizá me ascenderían en unos años. Quizá cambiaría de departamento. Quizá me echarían. Quizá encontraría a mi mejor amigo. Quizá encontraría al amor de mi vida. Quizá no.

No ha sido fácil atreverse. El miedo a salir de tu zona de confort te oprime. Pero ya he tomado una decisión. Es momento de cerrar una puerta para abrir otra.

3.1.19

La vida (2)

Hace tiempo que quiero escribir pero no encuentro el momento. Lo voy dejando, inmerso en otras actividades más concretas (aún más). De repente me decido: hoy es el día. Enciendo el ordenador dispuesto a escribir alguna de las ideas que en los últimos días me rondan por la cabeza. Alguna de las ideas sobre lo humano; sobre la vida; sobre las historias de la vida; sobre el sentido de la vida. Voy a entrar al blog, ya ni recuerdo la última entrada que tengo publicada. Anda, de finales de 2017. 2018 ha quedado en blanco. Bueno, pues voy a leer la última.


(...)



Pues la verdad que se decían cosas interesantes. Recuerdo el motivo y los significados de cada uno de los puntos. Creo que lo que pueda añadir en un nuevo texto solo enturbiará la nitidez con la que redacté aquel pequeño escrito. Hoy ni lo voy a intentar. Quizá otro día...

23.12.17

La Vida (1)

Hay veces que parece que la propia vida se encargue de enseñarte lo cruel que puede llegar a ser. Es como para que te des cuenta y, por comparación, te sientas afortunado. Me encantaba pensar "estoy en mi mejor momento" pero ahora no es así. Las cosas cambian rápido y de la noche a la mañana tu pequeño mundo que vas construyendo día a día, con paciencia, se desmorona. Hay veces que hacemos planes. Quizá demasiados planes. Llega la vida y te dice, ¿qué te crees? Yo tengo algo que decir. Y te lo dice claro, sin preámbulos. Parece imposible continuar cuando te sientes tan extraño y enfadado con tu entorno. Cuando lo personal y lo profesional parece que se unen para que no veas más allá. Cuando le pierdes el sentido de todo. Cuando ya no sabes cómo proseguir. Pero siempre, lo importante, es proseguir. Sea como sea; un día, luego el otro y continuar. Porque siempre hay un día que será el punto y final. Y de nuevo será la vida quien lo decida por ti. A veces demasiado pronto. A veces demasiado tarde. A veces demasiado injusto. Y cuando ves a alguien que se te va, te planteas de nuevo el sentido de todo. Te planteas qué coño haces perdiendo el tiempo con estupideces. Te planteas que eres un idiota que no sabe nada. Y que se cree saber todo. El otro día, en la tele, escuchaba a Pablo Carbonell: "Solo hay dos problemas en la vida. Uno que te mueras. Y el otro, que te digan que te vas a morir. El resto se puede solucionar". Y aunque es difícil, te esfuerzas en continuar, en buscar esa solución aunque pueda ser dolorosa. Y aunque es difícil, te sientes afortunado. Afortunado por no estar al amparo de la vida. Por no vivir mirando el calendario. Por no vivir contando tus horas. Por no vivir sintiendo que es tu última cena de navidad. Por no sentir que los "problemas" del resto son gilipolleces. Y por no parecer un desagradecido con la vida.

18.8.17

Día de valientes

Hoy es un día para valientes. Para héroes. Para aquellos que, después de lo que pasó ayer, salen a la calle. Aquellos que van a trabajar. Más aún aquellos que tienen que ir o, siquiera pasar, por el centro de Barcelona.

Las noticias ayer volaban. Se cruzaban, algunas en dirección totalmente opuesta. La TV interrumpió toda su programación para informar de todo lo que se supiera (muchas veces con un retraso de tiempo importante). El móvil vibraba; tanto por las noticias y vídeos a través de Whatsapp como a través de Twitter (muchas veces a tiempo real). Caos, confusión e incerteza durante horas.

La sociedad se volcó. Es emocionante ver cómo el resto de conflictos se dejan a un lado para colaborar. Para ofrecer lugar donde resguardarse durante unas horas interminables. Para donar sangre. Para ofrecer cama donde (intentar) descansar. Para desplazarse gratuitamente -ya sea en transporte público o en taxi- y alejarse del centro.

Mención a parte tendrían aquellos obsesionados, que en vez de ayudar, se dedicaron a grabar y compartir momentos de dolor sin ningún tipo de respeto.

Hoy la gente no habla por hablar. Es lo que ocurre siempre después de algo así. Reina el silencio que solo se rompe para hacer comentarios sobre un mismo tema; lo que ocurrió ayer. Se comparten opiniones o experiencias y cada uno reflexiona en silencio. 

La noche ha sido larga y complicada; repleta de miedos. Ha costado que saliera el sol. Pero un nuevo día ha aparecido repleto de esperanza. Esperanza para los valientes.

La gente en la calle observa. Un punto atemorizada; en alerta. Están atentos para reaccionar ante cualquier situación extraña que evoque al horror de ayer. Están atentos para ayudar.

¿Ayer? Ayer fue un día de cobardes.


3.2.17

Una vida vale 800 euros en los Encants

Una vida vale en el mercado de los Encants 800 euros. A veces un poco más. El pasado lunes, por una cómoda y un armario, los libros, los discos de vinilo, el álbum de fotos, abierto por la página del día de la boda, la colección de sifones, platos decorativos de plata bien bruñida, una máquina de escribir Underwood de cuatro filas de teclas, o sea, tal vez de los años 40, la vajilla de porcelana, una santa cena de baldositas cerámicas, una mesita de noche de tres patas, con su lámpara de tulipa glaseada, y decenas de objetos más se pagaron casi 6.000 euros. No es lo habitual, pero 6.000 euros por los objetos de toda una vida sigue sin ser gran cosa. Los Encants no necesitan ser presentados a estas alturas, pero sí sus subastas matinales, que por estas fechas comienzan cuando aún no se ha asomado el sol.

Tres días a la semana llegan los camiones cargados con el contenido casi completo del piso de algún recién fallecido. Lo de siempre, la familia no sabe qué hacer con todo aquello y lo malvende o lo entrega a cambio de nada. Lo que importa es el piso. No el contenido. Cada vida, así, es un lote que llega a bordo de un camión. En la plaza central de los Encants, sobre el suelo, tres días a la semana se subastan 39 lotes. Son los que caben. Cada puja no suele durar más de un par de minutos. Menos que un funeral. Para alguien que asiste por primera vez a esta ceremonia (como es el caso), resulta perturbador. Una charla a pie de lote con Jordi Baron, sobresaliente coleccionista de fotos antiguas e institución en este bazar único en el mundo, hace más amargo aún este cáliz cuando con una frase lo resume todo. “Todos terminaremos algún día en los Encants”.

Cada puja comienza con la misma frase por parte del ‘speaker’. “Material tal cual lo ven”. Así es. Los lotes, las vidas, ocupan un rectángulo de unos 10 metros cuadrados sobre el suelo. Lo que se ve es lo que hay. A veces aclara si a una silla le falta una pata y si esta está por ahí, para que quede claro que es una incidencia reparable. Después, comienza la venta. El precio de partida es a veces de solo 60 euros. Realmente no somos nada. Con gestos casi imperceptibles, la cantidad sube. Se hace dificil establecer una media exacta, pero no es disparatado concluir que una vida se despacha en los Encants por unos 800 euros. Los compradores suelen ser marroquís, unos tipos encantadores. Son parte de la vida cotidiana de este mercado. El lote se subasta entero. Después ellos se encargarán de trocear la pieza, como si fuera una vaca argentina, con buenos cortes. Alrededor de la subasta suele haber quienes ya le han echado el ojo a un cuadril, un lomo o un bife. Mustafá, por ejemplo, es el hombre al que buscan los cazadores de negativos fotográficos, un subgrupo singular en este ecosistema matinal, gente a la que algún día esta ciudad tendrá que hacerle un homenaje, porque con su afición están salvando Barcelona de una dolorosa amnesia audiovisual. Años atrás, en los antiguos Encants, estas subastas también se llevaban a cabo, pero entonces aquello era un pandemonio. Los compradores se quedaban el lote entero, pero solo se llevaban luego los objetos que suponían que revenderían con facilidad. El resto se quedaba ahí disperso, sobre el cemento, a veces bajo la lluvia, hasta que pasaba la brigada municipal y lo trituraba todo, como un ‘steak tartare’ de recuerdos, muebles, cuadros y fotos de la primera comunión, quizá algún tesoro.

Algún día --predice Baron-- llegaran aquí los muebles de Ikea, las fotos en discos duros o en lápices de memoria, el monopatín que ya nunca salió de casa desde que comenzó a fallar la cadera, pero de momento el patrón común es otro. Muchas vírgenes y santos. Porcelanas. Recuerdos de la mili. Colecciones de búhos. Cuando fallece un médico de los de antes no es extraño que junto a la biblioteca de tratados de anatomía aparezcan un par de cráneos. En el caso de que el finado sea un jefe de estación, la gorra y el bastón de ferroviario. En lo funerales, laicos o religiosos, se despide a un amigo. En los Encants se le conoce a fondo. Impúdicamente, se podría decir. El miércoles, en dos de los lotes había un pequeño rincón de revistas cochinas, setenteras. “Chicas de lujuria”, prometía la portada de una de ellas. Susana Estrada mostraba una teta, muy poco para ser ella.

En la subasta de otro piso, un ejemplar infantil de ‘Marco, el niño genovés’, apenas tapaba un ejemplar de ‘La Porra’, revista lúbrica que en ese número prometía obscenos cuentos de burdel. Aquello era la vida más privada de alguien. Un vicio. Eso no estaba a la vista cuando recibía visitas en casa. El intento de explicarle a un amigo de Mustafá quién era Susana Estrada termina en un absoluto fracaso. No parece que sea solo una cuestión de idiomas. No comprende lo que supuso aquella teta para la política municipal madrileña.

La entrada a la subasta, por si no había quedado claro, es libre. Madruguen. Hay quien cree de un tiempo a esta parte que Barcelona es el ombligo del mundo. Es muy discutible. Pero, venga, si se acepta la tesis, que quede claro que no lo es por su glamur, impostado la mayoría de las veces, sino por lugares como los Encants. No hay ombligo sin pelusilla.



http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/una-vida-vale-800-euros-los-encants-5782826

6.5.16

Sigmund Freud

Sigmund Freud fue, es y probablemente será para siempre uno de los rostros más polémicos de la filosofía moderna. Revolucionario, controvertido, sin pelos en la lengua pero de gran influencia en la psicología, las opiniones de Sigmund Freud siguen siendo tema de debate y polémica siete décadas después de su muerte. Los «dimes y diretes» que lo acompañaron durante su vida se han transformado en controversias después de su muerte. Porque Sigmund Freud no pasó inadvertido. 

Nacido tal día como hoy hace 160 años, Sigmund Freud, es probablemente el filósofo al que más leyendas -doradas y oscuras- persiguen. Su complicada personalidad ayudó a levantar el mito. Sus fobias y sus filias le convirtieron en un hombre mucho más odiado y despreciado que admirado, sobre todo en su tiempo. Tampoco ayudaron sus teorías. Los descubrimientos que se apuntó sobre la sexualidad infantil, y particularmente sobre el complejo de Edipo, lo colocaron en la diana del escándalo. 

Tampoco acompañaban los tiempos. En la época en la que Sigmund Freud trabajó, la estricta moral victoriana impregnaba cada actividad del día a día. Y, seamos sinceros, Freud era en su tiempo y en cualquier otro, un hombre complejo. Para muestra, un botón. Sigmund Freud desarrolló un extraño e inexplicable miedo por el número 62. Jamás se alojó en una habitación que tuviera este número (o alguna de sus combinaciones) y si se topaba con estos dos dígitos juntos, huía de ellos de formas, a veces, realmente extrañas. Pero sus fobias no se resumían en este pequeño detalle. Freud también sentía terror por los helechos.

Tampoco sus filias mejoraron su imagen. Hombre de costumbres estrictas, Sigmund Freud tenía que almorzar todos los días a la 1 en punto de la tarde, tras lo que se levantaba -de manera obligatoria- para salir a dar un paseo de tres kilómetros exactos por las mismas calles de siempre. No era amigo de los cambios. Tampoco en lo que a ropa se refiere. Desarrolló desde temprana edad una curiosa aversión a la ropa nueva, por lo que en su armario colgaba siempre tres trajes, tres mudas de ropa interior y tres pares de zapatos.

Fumador compulsivo, Sigmund Freud coqueteó con la cocaína, una droga que, tal y como él mismo escribió en una carta del año 1886 a su prometida, comenzó como una ayuda «para liberar la lengua» en las fiestas de la alta sociedad de la época y que finalmente se convirtió en una adicción que le perturbó el ánimo y en ciertas ocasiones hasta el juicio. Y dejó constancia de ello. Freud comentó sus experiencias con esta droga en un ensayo que se intentó censurar durante muchos años. La consideraba un elixir de la vida. Quizás por ello dedicó gran parte de su vida a intentar probar sus usos terapéuticos. Probó en su propia piel la efectividad que poseía la cocaína a la hora de calmar la ansiedad e incrementar la líbido. Le gustó. Y la recomendó. A amigos y familiares recetaba unos gramos de lo que él consideraba la mejor forma de «convertir los días malos en buenos, y los buenos en mejores».

Después de varios años bajo el poder blanco, Sigmund Freud decidió apartar el vicio de su vida cuando contaba 40 años. Las taquicardias que experimentó y la merma de sus capacidades intelectuales fueron razones suficientes para el genio.

Pero las sombras no pueden tapar a las grandes luces que acompañan a Sigmund Freud. La pluma de este médico neurólogo dejó lo que muchos siguen considerando la piedra angular del psicoanálisis y de la psicología. La teoría que sustenta el psicoanálisis, cuyo objetivo es básicamente el tratamiento de enfermedades mentales, intenta explicar el comportamiento de los humanos, para lo que se basa en el análisis de los conflictos sexuales inconscientes que se originan en la niñez. La teoría que lo sustenta sostiene que lo impulsos instintivos que son reprimidos por las conciencias acaban siendo permanentes en el inconsciente y afectando a los sujetos.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/informacion/2016/05/05/sigmund-freud-estrictopadre-psicoanalisis-dejo-llevar-adicciones/00031462472461242977551.htm

29.4.16

La (des)confianza

Sabía, antes de que ella comenzase a hablar, que esa conversación lo cambiaría todo. Lo había intentando rehuir pero no podía retrasar más el enfrontarse a abordar el tema que pocas horas antes estalló y salió a flote de forma repentina. Era sorprendente cómo ella hablaba sin titubear, argumentando todo con unas ideas presuntamente claras y lógicas. Él escuchaba y analizaba como, en su cabeza, en silencio, iban naciendo nuevas dudas. Y se quedó mudo, pensativo, sin entender nada. Eran en ese momento dos polos opuestos: la persona que hablaba lo veía todo claro mientras que la que escuchaba no entendía nada. Ante esa aparente indiferencia ella lo retó a que contestara, a que se enfadara; como si no lo conociera de nada. Las emociones se pueden mostrar -o camuflar- de muchas maneras diferentes. A veces la indiferencia es la peor de las respuestas. A veces el silencio es lo que más te hace reflexionar. Y es que, sin duda, se sentía traicionado. No por el contenido del discurso sino por la forma. La confianza se había roto. Y es curioso como algo que se tarda años en construir se puede destruir en pocos minutos. Como la magia de un castillo de naipes. Es como cuando una pareja entiende que no volverá nunca al estado de locura inicial. Que no toca, que no corresponde. Que es mejor entender el momento actual que querer crear una situación artificial que recree una situación espontánea y natural irrepetible. Hay líneas que, una vez traspasadas, se pierden de vista para siempre. No puedes retroceder y fingir que todo es como era. Es absurdo. Y así lo veía él. Nunca más disfrutarían de esa confianza inicial y virgen forjada día tras día. Como una lluvia de verano que a todos sorprende, llegó la desconfianza y lo empapó todo.


21.5.15

Robe

¿De qué color su pelo? 
¿De qué color la luz? 
No me acuerdo del cielo, 
el mar creo que era azul.

Los recuerdos se fueron 
y del tiempo que pasó 
ni recuerdo aquel cielo
ni tampoco su olor.

Y rozar contigo... 
Y como, como si se me encendiera alguna luz 
al rozar contigo... 

Y soñar contigo... 
Y como, como si se me encendiera alguna luz 
al soñar contigo... 

Dentro del sueño no me obedece el corazón, 
no soy su dueño. 

Le ordeno a mi corazón que se detenga. 


www.robe.es

18.3.15

Se acabo,
el odio me arrolló la razón,
con mi época estoy comprometido,
y el amor, se fue volando por el balcón,
a donde no tuviera enemigos,
y ahora estoy en guerra contra mí alrededor,
no me hace falta ningún motivo,
y es que soy...

Maestro de la contradicción
Y experto de romper lo prohibido
Por eso los chiquillos ya se acercan a mí
Que intento ser feliz
Desde entonces de esta cárcel no me dejan salir
No tengo a donde huir
Voy a hacer un…
Que saque la cabeza fuera
Y sigo preso
Pero ahora el viento corre alrededor
Por mis pecados sigo preso

Carne y hueso
Se muere de hambre el mundo alrededor
Tú y yo total de carne y hueso
Primero los maderos
Van detrás de mí
Que intento ser feliz
Y abocado a los tejados
Me he mudado a vivir
Por desobedecer, por ver al sol salir
Por sacar la cabeza fuera
Y sigo preso
Pero ahora el viento corre alrededor
Por mis pecados sigo preso

Carne y hueso
Se muere de hambre el mundo alrededor
Tú y yo total de carne y hueso

Necesito saber
Dime tu nombre
De donde sale el sol
Y de que se esconde
Necesito saber
Dime tu nombre
De donde sale el sol
Y de que se esconde 

.....

Vente a la sombra, amor
Que yo te espero
Que tengo el corazón
Aquí con bien deshielo?
Vente a la sombra, vente amor
Que yo te espero que tengo ya el cerezo dentro del cuerpo

Se me cae La casa desde que se marcho
Ahora ya solo espero el derribo
Y es que perdí
La pista del eje del salón
Estoy continuamente torcido
Y ahora solo pienso en ella
…………
Donde su recuerdo
Se me clava entre las cejas
Sueño con melones
Encima de la mesa

Buscando mi destino,
viviendo en diferido
sin ser, ni oír, ni dar.
Y a cobro revertido
quisiera hablar contigo,
y así sintonizar.

Sueño que empieza otra canción
Vivo en el eco de su voz
Entretenido
Sigo la estela de su olor
Que me susurra vámonos
Vente conmigo
…y en el desierto hay un cartel
Lleno de flores de papel
Pensaba
K seria frio el amanecer
Te equivocabas otra vez
Nevaba

Llego el verano y asoló la primavera
Y el sol asfixia en tu jardín
Y se le caen los pajaritos a la higuera
Que ya no cantan para mí

Abrí los ojos para ver
Con el destino me encontré
De cara
Lo tengo todo a medio hacer
Me preguntaba, Si tal vez
Mañana


…..no puedo comprender me da pereza
Y si hay algun escalón para mi tropezón voy de cabeza
Y de la habitación para que vuelva amor chorro pereza
La educación de la televisión no me interesa.

13.12.14

¿Y ahora qué?

Mi novio me ha dejado. Ya forma parte de esos que se suelen llamar ex. Pero este ha sido diferente. Ha sido mi amigo. Ha sido mi novio. Continuará siendo mi amigo (o eso me gusta pensar a mí). El amargor con el que me he quedado ahora es diferente al vivido en situaciones parecidas. Esta relación ha funcionado diferente en todos los sentidos pero, sobre todo, yo ya no era la misma. Al borde de los 35, tengo esa edad en la que la sociedad (incluyendo mi familia) te empieza a recordar lo de que se te pasará el arroz. Supongo que cuando estás bien con tu pareja y ya tienes cierto poder adquisitivo te planteas cumplir el sueño de ser mamá. Y la verdad que ya había estado pensando en eso con él... 

¿Y ahora qué? Nuestra relación ha sido casi siempre a distancia. Con mar de por medio. Y nos veíamos menos de lo que queríamos. Menos de lo que quería. Una relación al estilo de 10.000 km no es fácil de mantener. Verse cara a cara, besarse o tocarse requiere siempre una planificación enfermiza y un coste de tiempo y de dinero elevado. Avión para arriba, barco para bajo. No me es difícil echar la vista atrás y recordar algunos de los sacrificios vividos. Como aquella vez que quedamos en Berlín. Él había llegado unos días antes; con unos amigos. Yo llegaba con otra amiga y allí teníamos un día reservado para nosotros. Solo un día. Me encargué de visitar la ciudad sola, recorriendo aquellos lugares emblemáticos que, pocas horas antes, había visto él; en una situación diferente. 

¿Y ahora qué? Él viajaba mucho por trabajo y eso me dio la oportunidad de conocer muchos sitios que si no fuese así no hubiese conocido. ¿Que lo llevaban una semana a Dubait? Pues el fin de semana me iba allí para estar con él en un nuevo lugar. Eso me hace pensar en la combinación de los objetivos a corto plazo y los de medio/largo. Viajar, gastar tiempo con esa persona tan especial en mi vida, conocer nuevas ciudades, nuevas culturas, nuevos rincones. Pero también la inversión de tiempo en esa relación a distancia era para que llegara el día de, no sabíamos cómo, convivir en una misma ciudad. Establecernos y compartir casa, compartir almuerzos, compartir cenas, compartir compras en el IKEA. Quizá los objetivos a corto plazo los haya podido cumplir pero, ¿qué hay de los de medio o largo? No nos engañemos: yo veía una familia con él. Unos hijos que ya nunca nacerán. Lo echo de menos.

¿Y ahora qué? Bueno... quizá me folle al primer yogurín que pase. ¿Por qué no? Sé que un día de estos encontraré alguien tan especial como yo en un bar cualquiera...

14.1.14

Sense americanades


Qualsevol lloc és bo per l'amor. Estem farts d'aventures rocambolesques que sempre acaben bé. D'amor per sempre amb milers de quilòmetres de distància. I, com sempre, no veiem allò que tenim ben a prop. El peix no veu l'aigua en la que hi neda. Aquella parella que fan esforços per dinar cada dilluns junts. Aquell que veus, vestint estranyament un traje al metro amb un ram que, clarament està per sobre de les seves possibilitats. O aquells amants que a finals de setembre, passegen descalços per la vora del mar de la platja del Prat de Llobregat. Amors de cantonada?

30.12.13

La vida

Hay días en los que te da por preguntarte sobre, como diría Monzo, "el perquè de tot plegat" (libro traducido como "el porqué de las cosas"). Quizá te lo preguntas porque conoces a alguien con unos valores y objetivos muy diferentes a los tuyos. O, peor aún, porque te despides con una sonrisa de alguien al que no sabes si volverás a ver algún día. O quizá te levantas así, preguntando "¿porqué?" (especialmente un puto lunes a las 7.00h).

Tanta dedicación, tanto esfuerzo, pero sobre todo tanto TIEMPO… ¿para qué? ¿Cuál es tu objetivo?

Quizá sería un error tenerlo tan claro. Soñar en algo imposible de alcanzar. O encontrarte en una situación peor: si un día lo consigues ¿qué te quedará? No sé si es mejor no tener claras tus metas o ese sentimiento vacío que, quieras que no, te deja el obtener tus anhelos y "acostumbrarte" a ellos.

Sí. También me conozco la respuesta típica de ir cambiando tus metas a medida que las vas alcanzando. Pero vamos, no seamos simplistas. Aquí se habla de algo más. De algo que está por encima de todas esas pequeñas metas y que sin la cual esos pequeños objetivos no tendrían ningún sentido.

Es como si el objetivo de un jugador de fútbol fuese marcar un gol. Si el objetivo general no es obtener el campeonato, ¿qué sentido tendría marcar 1 gol absurdo e inútil?Pues eso es lo que pienso yo. Puedo discernir las de corto alcance: marcar un gol, defender a muerte, ser el pichichi (objetivo obviamente mucho más individualista) o incluso ganar el partido pero si hablamos del campeonato que lo guía y motiva todo, ya me quedo sin argumentos...

27.12.13

Música


Beethoven vs Justin Bieber

3.10.13

Tienes fuego¿?



- Perdona, ¿tienes fuego?
- Mm... sí.
- Te lo has pensado mucho, ¿no?
- Bueno... es que yo no fumo.
- Ah. Oye, no va muy bien este mechero.
- Ya. Es expresamente.
- ¿Para qué?
- Ya sabes; para alargar este momento.
- Ah... ¿y también es aposta que aquí, en el mechero, ponga esto de “et menjarem el coco”?
- Claro. He estudiado psicología así que vete con cuidado conmigo hehe.
- ¿Sabes qué? Yo prefiero que me comas otra cosa.

25.9.13

5 años

Hoy, hace 5 años que escribí esto:
http://josealbertp.blogspot.com.es/2008/09/finalmente-empezamos.html

¿Es curioso no? Cómo cambian las cosas en 5 años. Si me hubieran dicho entonces que sería uno de esos que pasan un período, más o menos corto, y con un objetivo u otro, buscando suerte en un país extranjero me hubiese costar creérmelo. Y ahora considero que esa, en su totalidad, es una de mis mejores experiencias. ¿Y dicen que no cambiamos?

Me gusta el final. Apuntaba una teoría que ahora tengo mucho más elaborada. El hecho de ir muriendo por todos los lados donde vamos. No solo otros países sino también trabajos, conocidos o apartamentos, por dar algún ejemplo. 

Una buena parte de mí se quedó en aquel "6, Somerset Place".

23.9.13

Vuelve la vocación

“Los niños ya no quieren ser futbolistas, sino cocineros”, recibo esta nota de prensa en mi mail procedente de un taller de cocina infantil ubicado en la capital. Y me pregunto qué está pasando. Una razón podría ser lo mediático que se ha vuelto nuestro sector de un tiempo a esta parte: los programas que se emiten por televisión, incuestionables éxitos de audiencia, reality show incluidos como el de “pesadilla en la cocina” o concursos tipo “masterchef”, ahora también en formato junior. Pero sigo preguntándome porque un niño prefiere cocinar a jugar al futbol y hallo la respuesta enseguida: los niños ven más programas y relitys de cocina por la televisión que partidos de fútbol, porque los primeros son gratis y los segundos no, al menos no todos.

Seguramente esto tiene mucho que ver, pues al final los niños y la juventud se dejan iluminar por lo que sale en pantalla. Y un Chicote poderoso echando broncas al personal de un restaurante tal gurú gastronómico, puede resultar atractivo desde el punto de vista de un niño que está explorando sobre su futuro profesional. Al igual que la lucha y la competición por ser el mejor maestro de la corte, en un masterchef muy reñido. Además existen otros programas relacionados con la comida y restauración que pueden haber suscitado cierta curiosidad en los chavales para querer aprender a cocinar de un modo profesional. Ahora bien, la nota de prensa también informa de los porcentajes masculinos y femeninos anuales: un 74% de varones asisten a clases de cocina frente a un 26% de féminas que es evidente que ya no quieren jugar a las cocinitas y dedicar su tiempo a otra cosa, quizás sea al futbol… La cuestión es que el hombre que siempre ha sido una destacada figura en nuestro sector, pues hay mucho y grandes chefs en esta profesión, ahora va a colgar las botas para ponerse el delantal y jugar a cacharritos desde bien pequeño.

Así que se prepare el gremio para las nuevas generaciones que suben fuertes y preparadas, pues nuestro sector está más de moda que nunca y la tendencia es que vuelva la vocación por cocinar.

Georgia Arnaus
Editora
www.gestionrestaurantes.com

20.9.13

Chojin

¿Sabes? La vida es un viaje. A dónde vamos no es lo importante. Da igual lo que nos espere ahí delante. Exprime cada instante que nos ofrece el paisaje y no pierdas un detalle. Éste es tu viaje. 

El principio es tan fácil, no tienes que hacer nada naces y haces felices a tus padres. La primera lección sería que el amor es gratis o que a la vida le gusta engañarte. Los años son los kilómetros dejados atrás, las experiencias momentos fugaces que vienen y van. El pasado es recuerdo, el futuro un sueño y el presente un instante puñetero que nunca se está quieto. Lo que aprendemos lo desaprendemos a veces solo para aprenderlo de nuevo. Hay quienes dirían que es una pérdida de tiempo pero solo se pierde lo que se tiene y el tiempo no es nuestro.

Todos buscamos un consejo, o un truco, o un maestro; pero en verdad nadie sabe de qué va esto o cómo se hace. No, es solo un viaje.

Algunos quieren creer que todo tiene un por qué. Lo que no sé es por qué lo creen. Dicen que sino la vida no tendría ningún sentido yo digo ¿y por qué habría de tenerlo amigo? Aprendes que las cosas pasan y no eres el centro, que no gana siempre el que tenga el mejor argumento. Que merecerse algo no se significa tenerlo pero también que tarde o temprano siempre te ocurre algo bueno.

Sé que hay un cierto equilibrio, todos queremos más pero es verdad que vivimos en ciclos. Pierdes por un lado lo que ganas por otro sitio y de ti depende valorar lo que hay en tus bolsillos. En este viaje no hay camino, hay un final, y hay un principio. Somos nosotros los que inventamos el recorrido así que elije al menos uno que sea entretenido, ¿no?

A medida que viajas el tren va más y más deprisa. La vida tiene esa ironía. Cuando va despacio, no te interesa el paisaje y cuando te interesa ya no hay tiempo para pararse. Los baches son la salsa que le ponen picante a este viaje y todo liso y recto no es interesante. Hay que enamorarse, enfadarse, caerse y levantarse ¡recuerda, siempre levantarse!

Puedes compartir distintos tramos con distintas gentes y hacer otros tú solo porque también apetece. Pero parar no es una opción ni retroceder ni cambiar de vagón ni que otro viaje por ti. No se puede. Observa ahí fuera y aprende. Las mismas vistas nunca pasan dos veces. 

Aprende que la vida es un viaje, aprovecha lo que te ofrece y vive porque nada se repite. Aprende a valorar el paisaje, fíjate en cada detalle guárdalo y sigue.

13.9.13

Apple

The Crazy Ones
Here’s to the crazy ones. The misfits. The rebels. The troublemakers. The round pegs in the square holes.
The ones who see things differently. They’re not fond of rules. And they have no respect for the status quo. You can quote them, disagree with them, glorify or vilify them.
About the only thing you can’t do is ignore them. Because they change things. They invent. They imagine. They heal. They explore. They create. They inspire. They push the human race forward.
Maybe they have to be crazy.
How else can you stare at an empty canvas and see a work of art? Or sit in silence and hear a song that’s never been written? Or gaze at a red planet and see a laboratory on wheels?
We make tools for these kinds of people.
While some see them as the crazy ones, we see genius. Because the people who are crazy enough to think they can change the world, are the ones who do.