

Desconfio tanto de lo que pienso que sólo tengo la impresión de acertar cuando me contradigo - Me enamoro de la gente y la odio a partes iguales - Quiero morir, si no estás, de una muerte violenta... creo que hoy habrá tormenta


¡Qué curioso! La primera entrada en la que la imagen es más importante que el texto. En uno de esos debates internos, pensé qué era aquello que nos diferenciaba los unos a los otros. Aún no sé la respuesta. Adivinen a quien pertenecen estas secciones. No hagan trampa: intenten adivinarlo y no modifiquen sus respuestas al ver los otros comentarios.
Pista: todos parecen tener una extraña relación conmigo. Además te diré que hay personas relacionadas con la música, el deporte, el cine y la televisión. Premio al que acierte pleno al 8.

Nadie por aquí, nadie por allá. El mercado no ha hecho más que ir a la baja desde que tú lo abandonaras. Qué pereza. Qué decepción. Que no, que te quedas en casa. No piensas volver a contar tu vida en tu vida. Si eso, la publicas en un blog, y que se vayan actualizando los nuevos. Pero qué nuevos. Siempre quisiste lo que no podías tener, y ahora que podrías tenerlo todo, no apetece ni siquiera quererlo.
Desempolvas tu agenda con la esperanza de seguir desempolvando. Más pereza. Dónde están ahora todas esas oportunidades que dejaste pasar porque estabas por otra cosa (sí, ahora le llamas cosa). Dónde las frases bonitas que cayeron en tu saco roto (a tomar por ídem). Dónde las gotas que jamás colmarían tu vaso (lleno de mitades vacías).
Y así por aquí, y así por allá. Parece que hoy sólo serás capaz de escuchar las mentiras que empiezan por nunca más. Las únicas que estás dispuesta a creerte. Las únicas que te hacen sentir que estás aprendiendo.
De pronto, coño, una chistera. A ése qué le pasa, por qué te sonríe, igual tienes un moco y no te lo has visto. Y ahora por qué empieza a decirte cosas que has oído ya cientos de veces, en más de mil y una noches, y sin embargo, a él le obsequias con una cara de atontamiento generalizado, como si de repente tu cociente hubiese decidido dividirse por su infinita torpeza.
Tus ganas de volver a ser incoherente o contradictoria o tonta del culo te hacen ignorar tanta tradición de chistes malos sobre polvos mágicos y conejitos felices, en el mismo instante en el que ese prestidigitador de tres al cuarto decide jugársela a una carta y te pide que memorices su número.
Quizás por tus ganas de olvidar más que por las de recordar, decides huir hacia delante y prestarte voluntaria para ser su mano de todo menos inocente.
Empezáis a veros con esa imposible mezcla de ilusión e incredulidad, una mezcla que te resulta demasiado familiar, pero como cada persona es un mundo, algo dentro de ti va repitiendo el mismo mantra.
Que sí, que esta vez será diferente.
Te convences tanto a ti misma que hasta parece que convences a los demás, y ya nadie te pregunta el porqué de tanto birli ni de tanto birloque. Buscas los argumentos que apoyen tu nueva tesis, y suenan cada vez más maduros de pelar. Hoy te sientes más mujer que la de cualquier anuncio de compresas.
Quizás por eso, al final, sintiéndote la más fina, segura, confundida y bipolar, coges el teléfono y te decides a hacerme la pregunta del billón.
Cuál es el truco.
Ja. A ti te lo voy a contar.
04 de Julio de 2008 | Risto MejideCon el tiempo acabas entendiendo de qué va la cosa. Entiendes tus prioridades, tus intereses, tus habilidades y 'puntos de mejora' (este término lo utiliza mucho mi jefe). Entiendes en qué situaciones debes demostrar y en cuáles callar. Hay momentos en los que te ves inmerso involuntariamente para poder llegar a realizar acciones de forma voluntaria, y seguramente, muy diferentes a las anteriores. Aún así, siempre hay dos maneras de hacer las cosas. Con ganas y sin ganas, o lo que es lo mismo, con quejas o con motivación; con desesperación o con ilusión. El esfuerzo es siempre imprescindible y, de hecho, es lo más valioso. Aunque no te agrade eso que haces, ten claro que cuanto más caras de desprecio le regales, más tiempo te tendrá en sus redes. Te recomiendo que lo utilices porque pese a ser aquello que nunca se ve, siempre se nota. En cada una de tus acciones desprendes la plenitud o la falta del mismo. Que, por cierto, no significa reir ni sonreir cuando algo te sale mal. Ahora mismo estoy escribiendo esto gratamente desde un trabajo ingrato; y no me refiero a un servicio desagradecido, sino intrínsecamente desmotivador (al menos por ahora...).
... en busca de un cambio semejante a esos giros espectaculares en novelas increibles y peliculas apasionantes [...] para no explicar describiendo y describir explicando ...
(De aero- y puerto).
1. m. Terreno llano provisto de un conjunto de pistas, instalaciones y servicios destinados al tráfico regular de aviones.

... ¿pero qué hacíamos?; No sé. Dice...
Hacíamos el amor pero tú te lo llevaste
no sé donde lo dejaste chica, creo que lo perdiste.
No lo he visto desde entonces, ¿está triste?
Me estoy fumando el sobre de la última carta que me escribiste.
Hoy todo esto pasará factura
cuando se apague la luz y nos quedemos a oscuras
los sentimientos y yo, vaya locura
que no lo cura todo pero escribir siempre ayuda, ¿no?
Por eso siempre tengo el corazón a mano
y si lo tengo que romper ya tendré tiempo para pegarlo.
Que cada verso mío es un océano
sumérgete en el agua de las lágrimas de un náufrago.
Yo que caí por la escalera en espiral hasta el final
sin respirar el humo de cada palabra
me tragué el orgullo y se atraganta
iré a buscar los besos que cayeron al final de tu garganta.
Claro que se fueron mi sueños por los agujeros de mi nariz
estábamos durmiendo y vida parecía feliz.
Le vi mentir reírse de mi
debí decirle adeu pero le temí.
Si algún día me hice mayor y olvide lo que dije
lo que prometí diciendo que siempre tendría quince.
Perdóname, perdóname, perdón por no ser Peter
devuélveme el amor, sácalo de tu escondite.
Guardo en el bolsillo los sentimientos
Se quieren esconder del tiempo; están huyendo
No quieren saber nada más si no los usas man. Escapan riendo
Guárdatelos man cuando estés contento
que si no los usas acaban doliendo
En cada canción lo que sale de dentro. Escapan riendo